El poder de los pequeños detalles

violencia_generoEl poder de los pequeños detalles

Son tantos los “detalles” de baja intensidad que pueden llegar a escapar a nuestra percepción, que cuando realmente somos conscientes de ello, quedamos “aterrorizados” ante el peligro que en muchas ocasiones somos capaces de dejar escapar sin hacer nada para cambiarlo, e incluso, sutilmente, día a día, alimentarlo.

En los que llevamos de año, las estadísticas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, han registrado ya 34 casos de mujeres que han perdido la vida por violencia de género. No percibamos la realidad sin tener en cuenta los “detalles”. El agresor ha ejecutado la acción, siendo culpable de tal suceso, pero más allá del agresor, a parte de factores causantes que pueden darse como alguna enfermedad donde la persona tenga mermada su capacidad mental impidiéndole ser dueña de su conducta, ó una mayor predisposición genética a tener impulsos agresivos, existen multitud de “factores-agresores” que escapan en muchas ocasiones a nuestra percepción, capaces de llevar a alguien a un acto de locura imperdonable. “Detalles” de baja intensidad que han podido ir condicionando sutil y subliminalmente nuestra conducta. Hablamos de la educación que ha ido condicionando nuestras vidas desde el mismo instante de nuestro nacimiento. Una educación con tintes de desigualdad por el hecho de pertenecer a un sexo u a otro. Es lo que llamamos “educación sexista” vivida socialmente a lo largo de la historia, pasando a ser el peor enemigo de la mujer.

Hoy en día, ni mucho menos tan común como antes, pero sí todavía perduran mensajes que hacen eco en la memoria de muchos de nosotros, siendo un peligro latente el ser exteriorizados. En lo que a chicos se refiere, podemos oír mensajes tales como: “Los hombres no lloran”, “Dos novias? Ese es mi chico!!, “No seas un pelele y si tienes que defenderte, pelea!”,etc… En tanto a chicas: “Llora cariño que eso es bueno”; “No vayas con muchos chicos o hablaran de ti”, “Tienes que cuidar de tu hermano”, etc.

La educación sexista se encarga de fomentar hombres que en muchas ocasiones son incapaces de expresar emociones ó empatizar con los sentimientos ajenos, generando un “escudo protector” en su corazón que no les permite expresar afectos ni aceptarlos, adoptando así un tipo de conducta fuerte y agresiva.

Crecemos y seguimos escuchando mensajes y comentarios sexistas que siguen subestimando a la mujer ante el hombre, aprendiendo y repitiendo de forma sutil y muchas veces inconsciente: “Esto es un coñazo”, “No seas un niñaza”, “Esto es una mariconada”, “Esto está chupado, es un juego de niñas” ó “Esto es la polla!!”, “Por mis huevos que lo hago!!”; “Con dos cojones!!”; “Me descojono de la risa!!, etc… Si observamos, todos los comentarios que hacen referencia a lo femenino, son peyorativos, en cambio, los que a lo masculino se refieren son positivos. Esto sucede en nuestro día a día sin darnos cuenta. Utilizamos expresiones aprendidas de tal modo que normalizamos su uso de forma habitual, perdiendo la conciencia del gran poder que dichas palabras tienen como arma suave y sutil de destrucción femenina.

Poco a poco, todo lo dicho va calando en la forma de ser, sentir, pensar y actuar de chicos y chicas, provocando ya en la pubertad y adolescencia, roles y estereotipos marcados en base al sexo al que pertenecen: Hombres autoritarios Vs mujeres sumisas y vulnerables. Hombres con pelo corto/desgreñados/musculosos Vs mujeres con pelo largo/arregladas/delgadas… Hombres que eligen el azul, verde, amarillo… Vs mujer que eligen rosa, fucsia… y un largo etc. Algunos estereotipos ofensivos y otros aparentemente inofensivos, pero todos con un gran poder, desde el punto de vista de “marcar” diferenciando personas en base al sexo. Marcar diferencias es el primer “ingrediente” necesario para la desigualdad.

De una forma o de otra, los chicos y chicas buscan y se asignan aspectos significativos que se les ha enseñado como parte de su identidad sexual y personal mediante el proceso de socialización. En este proceso tuvieron también mucho peso los medios audio-visuales; dibujos Disney, cuentos de hadas, juegos, video-juegos, películas, música, etc. Todo ello, vinculado a seguir fomentando y potenciando con el proceso evolutivo de la persona conductas agresivas con matices de fuerte-héroe-“salvador” en los chicos y conductas tiernas, protectoras, románticas y de sumisión en las chicas.

Si no teníamos bastante con la educación y mensajes recibidos desde la infancia, los medidos de comunicación, también se encargan de recordarnos a lo largo de la vida sutil pero constantemente, la desigualdad en tanto a valía y respeto entre hombres y mujeres. Mediante programas televisivos o qué decir de los anuncios que reflejan aspectos debilitantes e íntimos de la mujer, hablando de; estreñimiento, dietas, pérdidas de orina, hongos vaginales… Sin embargo, los que hacen referencia al hombre, potencian su fortaleza, masculinidad, buena apariencia.

Poco a poco, la educación sexista, tanto de puertas para adentro como de puertas para afuera, fue fomentado durante siglos la violencia de género. Hoy, ha pesar de tener una educación mucho más basada en la igualdad y el respeto hacia ambos sexos, gracias a la concienciación de todas las personas en general y la lucha de la mujer frente a la búsqueda tan merecida de la igualdad, podemos decir que el factor-agresor basado en la educación sexista ha perdido bastante terreno. No obstante, todavía debemos ser conscientes de todos esos “detalles” de baja intensidad pero con un gran poder constante, que sigue marcándonos y condicionándonos casi imperceptiblemente.

Hoy por hoy, ganamos en porcentaje las personas sensibilizadas y concienciadas ante la todavía desigualdad existente entre hombres y mujeres, haciendo frente y modificando “realidades distorsionadas”, empezando por que se visualice la normalización que se ha producido ante esta gran desigualdad sexual. Desde la concienciación y el conocimiento de lo que estamos haciendo mal, podemos generar el cambio hacia una vida en convivencia igualitaria, respetuosa, saludable y humana, porque la mujer nunca fue inferior, sino “condenada” a serlo, por el afán históricamente socio-cultural de fomentar y reforzar constantemente la valía masculina. ¿Por qué si no ante un mismo puesto de trabajo el sueldo del hombre es mayor?. Esta forma de actuar y pensamiento discriminatorio, ha quedado en su mayor parte, reducido a “detalles” que aun siendo de baja intensidad, no son por ello menos peligrosos, sino todo lo contrario. Su “invisibilidad” tanto por su normalización como por su sutileza hace que perduren en nuestros días pasando en muchas ocasiones desapercibidos. Y… es ahí donde los pequeños “detalles” adquieren su poder.

 
Algunos recursos en caso de Violencia de Género:

 
Teléfono Servicio de Asistencia en caso de Violencia de Género: 016

Centro Infodona-Dirección General de la Mujer y por la Igualdad
Avda. Oscar Esplá, 33 entlo.
03007 Alicante
Tel.: 965 92 97 47.

Centro Mujer 24 Horas Alicante
C/García Andreu, 12 C.P. 03010 Tel.:900 58 08 88
(Malos tratos físicos y/o psicológicos, agresiones sexuales, abusos sexuales, acoso sexual).

Concejalía de Igualdad – Ayuntamiento de Alicante
Avda. Oscar Esplá, 35, Entresuelo. 03007 Alicante
Ttfno.: 965.10.50.86

 
Cristina Valiente Catalán
Asesoría de Afectividad y Sexualidad “Infosex Joven”
Dirigida a jóvenes entre 18 y 35 años. Gratuita y anónima. ¡Pide cita previa!

Concejalía de JuventudAyuntamiento de Alicante
Centro 14
C/ Labradores, 14
03002 Alicante
965 14 96 66
centro14@alicante.es

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