Y tú, ¿De quién eres?

1389105_46713621Cuántas veces habremos oído esta pregunta cuando éramos pequeños y no tan pequeños. Normalmente sabemos que la respuesta que la gente espera oír es el nombre de nuestros progenitores, que son las personas que más nos quieren, aceptan, valoran y reconocen como lo que somos, hijos y todo lo que ello conlleva, o al menos, así debería de ser en todos los casos.

Hace unos días, oí preguntarle a una niña de 3 años de quién era y su respuesta me sorprendió por ser diferente a lo que yo esperaba oír. Fue la respuesta más saludable que podía haber escuchado. -“De todos” -Dijo. -¿Cómo que de todos? -Le “reprochó” su madre -Y la niña respondió: -“Si, de papá, de mamá, del tete, de mis titas, de mis abuelitos… ¡¡De todos¡¡” -La madre no quedó muy convencida. Supongo que porque lo que espera oír una madre es lo mismo que espera oír todo el mundo ante tal pregunta. Pero a mí me encantó, esa niña se sentía reconocida por todos sus seres queridos.

“Somos” de todas aquellas personas que forman parte de nuestra vida. Que dan sentido a nuestra vida. Que nos aceptan, nos quieren, cuidan, protegen, enseñan, valoran, nos hacen sentir importantes y especiales y nos reconocen como lo que somos con nombre y apellidos, con defectos y virtudes, con capacidades y discapacidades… En definitiva, con reconocimiento y admiración de lo que somos y con espíritu de sacrificio, apoyo, ayuda e ilusión por lo que lograremos ser.

“Somos” de todas aquellas personas que nos permiten cubrir esa necesidad de sentimiento de pertenencia necesario para reconocernos a nosotros mismos, para percibir nuestra existencia, nuestra esencia, nuestra personalidad, nuestro yo.

No debemos confundir “sentimiento de pertenencia” con el concepto de “pertenecer” a alguien en particular desde un prisma posesivo, como en el caso de parejas dependientes. Puesto que nadie nos posee. Nosotros somos los únicos dueños de nuestro ser. Sólo somos dignos de poseer las cosas materiales que hemos adquirido como nuestras. Desde este punto de vista, no pertenecemos a nadie, ni a nuestros amigos, ni a nuestra pareja, ni a nuestra familia… Ni si quiera a nuestros padres.

Bajo estos dos paradigmas, podemos decir que “somos” de todos y al mismo tiempo de nadie. Todos los seres más cercanos a nuestro entorno son importantes para nosotros. Por supuesto, nuestros progenitores, que sin duda, son las personas que juegan el papel más importante respecto a nuestro desarrollo psico-emocional.
De hecho, tal es así, que cuando este primer y más importante reconocimiento no lo pasamos satisfactoriamente, arrastraremos consecuencias a lo largo de la vida que condicionarán nuestro comportamiento. Si quien tuvo que aceptar nuestra existencia y valorar posteriormente nuestra vida, reconociéndonos, no lo hizo, ¿cómo vamos a ser capaces de “encontrarnos” y reconocernos a nosotros mismos, en un mundo donde no “existimos”?.

Por tanto, tendremos una gran necesidad de llenar ese vacío buscando el reconocimiento en los demás, venga de la persona que venga, por lo que buscaremos889293_91098502 (1) desmesuradamente alimentar nuestra baja autoestima y eliminar inseguridades, desprenderemos una desmedida necesidad de agradar, derrocharemos generosidad aún cuando no seamos recompensados. Pediremos a gritos clemencia, disfrazada en tintes de “caridad” y día a día el cansancio y la frustración nos acompañarán porque éste no es el camino. Tan sólo, un mecanismo para defendernos ante la frustración de no encontrarnos.

El camino que nos llevará a conseguir ese reconocimiento y por tanto encontrarnos con nosotros mismos, es el de conversar, preguntar, empatizar, comprender, perdonar… para obtener la aceptación, la valoración, el amor… En definitiva, el RECONOCIMIENTO, de todas esas personas que se esconden detrás de la respuesta a la pregunta: “Y… Tú ¿De quién eres?”

Igual que las casas no se pueden construir desde el tejado, las personas no podemos valorarnos ni “encontrarnos”, sin ser antes aceptado, valorado y “presentado” a la vida.

¡¡Encantada de conocerte!!

 
Cristina Valiente Catalán
(Terapeuta Sexual-AFOSEX)
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