GUARDÉ SILENCIO

woman-3192523_1920Esta semana una chica que acude al servicio de Asesoría de Sexualidad INFOSEX (que como sabéis es un servicio gratuito y confidencial para jóvenes de 12 a 35 años, al que podéis venir a hablar sobre vuestras inquietudes y problemas con respecto al amor, a las relaciones de pareja, a la sexualidad, etc…) ha escrito un poema que refleja muy bien sus emociones y sentimientos con respecto a una relación de pareja tóxica y de maltrato. Y me ha conmovido tanto que he creído necesario compartirlo, porque estoy segura (con el permiso de la chica, por supuesto) que puede ayudar a otras chicas a identificarse y a reconocerse……y además igual así a pedir ayuda y venir a hablarlo con alguien que les pueda orientar. Así que ya sabéis, si lo necesitáis, aquí estoy esperando a escuchar vuestras historias y orientaros en la medida de lo posible para que podáis sentiros mejor.

Laura Cruz (Sexóloga INFOSEX)

Sin más, os dejo el POEMA a continuación:

GUARDÉ SILENCIO

Guardé silencio,

Cuando el hombre que decía que me amaba, me abandonaba por primera (y segunda, y tercera) vez.

Guardé silencio,

Cuando el hombre que dormía a mi lado se disfrazaba de lobo y jugaba a que yo era caperucita, por simple placer de verme temblar de miedo.

Guardé silencio, cuando empezó el control  y todas mis llamadas y mensajes ya no eran míos, sino suyos.

Guardé silencio,

Cuando la forma en que me vestía estaba en entredicho y a esperas de su aprobación, porque, claro, el solo quería que me sacara mejor partido.

Guardé silencio,

El día que el “hombre que me amaba” consideró que mi sonrisa era excesiva cuando le pagaba al dependiente del supermercado.

Guardé silencio, porque sus celos eran justificados y yo era demasiado simpática.

Callé, cuando me revisaba los mensajes y redes sociales, porque si no lo permitía es que tenía algo que ocultar.

Hablé, para darle explicaciones de lo que hablaba con familia y amigos, y para pedir disculpas por no ser lo que él esperaba de una mujer.

Callé, porque él sabía siempre mejor que yo misma lo que yo pensaba o sentía.

Guardé silencio cuando empezaron las acusaciones, los desprecios y los insultos.

Aguanté, cuando me castigaba con un silencio de hielo durante horas o días, o me amenazaba con dejarme (ya que yo no era lo bastante buena).

Esperé cuando desaparecía de mi vida unas semanas, y, a veces, buscaba calor en otros cuerpos pero “siempre pensando en mí”, porque él amaba así, sin exigencias (y ¿sin respeto?).

Volvía a su lado, cada vez que él lo quería y me echaba de menos, después de haberme echado de más.

Guardé silencio porque esto no podía estar pasándome a mí. Callé por miedo, por amor y por vergüenza. 

Sufrí en silencio, cuando el hombre al que amé hasta quedarme sin nada (hasta sin mí), me pidió matrimonio en un arrebato de desesperación por hacerme suya -para siempre y sobre el papel-. 

Lloré y dije que no, porque no quiero ser suya, ni de nadie, sólo MIA.

Dije que no, porque el amor no puede con todo, y no solo los golpes duelen.

Y me fui, porque si alguna vez fue cierto que él me quería, me quería mal.

Me quería triste, me quería sola, me quería suya y sumisa.

Me quería sin primaveras, gris y sin sonrisa.

Me fui, porque yo me quiero libre, guapa, y con risa.

Pero ante todo, me quiero VIVA.

Autora: Lu

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